Saturday, March 26, 2011

Homero Aridjis - Perro espectral


Lo vi corriendo por el aire

en respuesta a la voz que lo llamaba en vida.

Todo era luz en las praderas de la tarde.

Todo era ausencia en los cuerpos presentes en la calle.

Su pelambre amarillo estaba descolorido;

sus orejas negras, transparentes.

A mi lado ya no emitía los ruidos

con que celebraba mi retorno después de las separaciones,

ni corría de un lado a otro para festejarme.

Jadeó su afecto y me extendió la pata.

Yo atravesé su pecho con la mano,

yo acaricié su hocico inconsistente;

sus mandíbulas estaban desencajadas

y sus ojos abiertos ciegos.

No se adonde se había ido desde aquella noche

en que lo dejé dormido a la puerta de mi cuarto

y al amanecer no lo encontré esperándome.

Venía de un lugar donde no hay comida

y para beber solo hay luz oscura.

Como a una sobra nadie

lo había llamado por su nombre.

Rápidamente nos reconocimos.

Le puse la correa roja en el cuello

y con la pata impalpable abrió la puerta.

Era hora de su paseo y salimos a la calle.

Pero en la esquina, nos desvanecimos.

(Los poemas solares, 2005)

1 comment:

beckie said...

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